El amor no tiene edad…Pero, ¿debería de tenerla?
Nació allá en el 1926, y entre algodones, los algodones de la Casa de Alba, familia noble española. Pero al contrario de lo que podía parecer, su vida no fue tan fácil y feliz, pues su madre, María del Rosario, murió cuando ella tenía tan sólo 8 años, tras una larga enfermedad.
Su padre, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, tras el comienzo de la Guerra Civil, se la lleva a Londres, donde el Duque, es nombrado embajador, por el generalísimo. En esta ciudad, Cayetana, se mete de lleno en el mundo del arte, además de conocer a gente como Churchill o Tolstoi. A los 17 años regresa a España hecha un mujercita, certificando este hecho, como buena aristócrata, en su puesta de largo.
Su historial sentimental comienza con un torero, Pepe Luis Vázquez, del que se enamora perdidamente y al que va a ver a las corridas de toros, otra de sus pasiones. Pero este amor, no tiene futuro, pues el Duque se opone. A lo que no se opuso, es al segundo amor y primer marido de la Duquesa, el hijo de los Duques de Sotomayor, Pedro Luis Martínez de Irujo y Artazcoz, con el que se caso en 1947, y con el que tuvo 6 hijos (5 niños, y su tesoro, Eugenia), lo cuales son Grandes de España, es decir, la Duquesa les trasfirió alguno de los 46 títulos nobiliarios que posee.
En 1972, fallece su marido, tras sufrir una leucemia. La duquesa, entonces, convertida en la mujer con más títulos nobiliarios, pasa los siguientes años dedicada al mundo del arte, aunque no tardan en aparecer los rumores de un romance con Antonio, el bailarín, rumores.
La confirmación de este romance, fue hecha por un defraudado “amante”, al enterarse de la boda de la Duquesa con Jesús Aguirre Ortiz de Zarate.
Cayetana, quedo prendada, en Marbella, de Jesús Aguirre, ex – sacerdote jesuita, hecho muy polémico en la época, pero que no fue ningún impedimento para que en 1978 la Duquesa se casará de nuevo.
Cayetana paso unos años muy culturales y felices junto a Jesús Aguirre, el amor de su vida, como más tarde afirmaría, aunque la vida con Jesús no estuvo exenta de sobresaltos, el mayor de ellos llego en 1984, con la publicación de la biografía de Antonio, su supuesto amante, donde afirmaba ser el padre del cuarto hijo de la Duquesa, Fernando. Esto provoco gran indignación en la Casa de Alba, la cual puso en marcha a su gabinete jurídico. Finalmente y sin saber muy bien la razón, un tiempo después, Antonio, se desdijo, quedando todo como un rumor.
Cayetana, en 2001, y de repente, enviudo de nuevo; Luis Aguirre, moría tras sufrir una embolia. Tras unos meses muy tristes por esta repentina desaparición, se vuelca en su gran pasión el mundo de la pintura.
Pero como buena madre, Cayetana también ha tenido que sufrir los dimes y diretes y algún que otros escandalazo del que han sido protagonistas sus hijos o allegados a ellos, como ese supuesto intento de suicido de Matilde Solís, ahora ex – mujer de su primer hijo, el Duque de Huesca, o el romance de su hijo Cayetano, conde de Salvatierra, con la modelo, ahora (según ella) actriz, Mar Flores, o la sonada boda (retrasmitida, aún no se sabe bien por qué, por TVE), y el más sonado divorcio de su hija Eugenia con Fran Rivera Ordoñez, miembro de otro de los clanes más famosos de nuestro país. Cayetana ha tenido que decir más de una vez a los paparazzis que le preguntaban por estos y otros líos, “…dejarme en paz…” mientras en su cabeza se preguntaría, “…si hubiese utilizado la marcha atrás…”
Pero Cayetana, que siempre se ha puesto el mundo por montera, nos reservaba aún una gran sorpresa; un cuarto amor, el conocido como, “el Funcionario”, Alfonso Díez, 25 años menor que ella, que como bien dice su apodo, de profesión funcionario del Ministerio de Trabajo.
Esta relación, comenzó hace dos años, y parece que el nexo de unión fue el hermano de Alfonso, que era amiguísimo del fallecido Luis Aguirre.
El caso, es que ambos, llevan su “entrañable amistad”, definida así en un comunicado de la Casa de Alba, allén de las fronteras de nuestro país, (Egipto, París, etc). y a pesar de los comentarios, de la supuesta oposición de los hijos, “Grandes de España”, y demás trabas, la Duquesa, sigue feliz y con más cuerda que nunca….

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