Carta de un joven enamorado a Ana Rosa Quintana

Queridísima amiga.

Quiero con esta misiva declararle mi más ferviente admiración, a su belleza, ensoñadora mirada, carisma y cultura. Antes de declarar mi amor por usted, me veo en la obligación de confesar el haber flirteado en el pasado con María Teresa Campos y su hija Terelu; haber incluso pensado que eras pija y aburrida, pero ya he hecho acto de contrición y ahora veo con claridad que las Campos sólo son unas gordas ordinarias, y que sólo tú mereces ser la autentica reina de las mañanas.
También me arrepiento de haber iniciado esta carta con una mentirijilla, en realidad ya no soy joven de edad, estoy más bien próximo a tus 54 años de edad, Ana Rosa, pero como tú, soy joven de espíritu y aunque no puedo presumir de ser portada cada semana de mi propia revista y conservar esa elegante pose, no estoy mal.

Por cierto, que  duro trabajo el tuyo que te obliga a no sólo ser madre y ama de casa abnegada sino, por no haber nadie más divina e interesante que tú, a ser la imagen de todo y poner tu esplendido sello Rosa, la marca AR, a todo lo que haces e incluso a lo que hacen otros. Yo si me creo que los parecidos de tu libro con otros son debidos a un error informático. Que a mi siempre intento escribir saludos, el office me lo cambia por “salidos”. Seguramente a ti te paso lo mismo, que empezaste a escribir y el clic del word interpreto que estabas reescribiendo a Danielle Steel y lo autocompleto. Cuantas infamias se dijeron de ti por los plagios de tu libro “Sabor a hiel”, tú sólo querías retratarte como defensora del maltrato a la mujer porque eres un ejemplo vivo digno de envidia para todas las mujeres maduras que se echan a perder, gordas sin cultura. Nadie que conozca tu biografía puede esperar que conserves ese magnifica figura, escote, dirijas una revista, seas madre de gemelas, esposa amante, reina de tu casa y de lo que en ella se cocina, dirijas una galería de arte, una colección de libros de cine, un programa matutino y que además tengas que escribir tu misma todo lo que firmas. Hijos de puta. España debiera rendirse a tus pies ante tu biografía, eres como la maldita Oprah Winfrey pero flaca y blanca.

Ya te estoy tuteando nuevamente, sé que estoy siendo demasiado atrevido. Por otro lado, soy conocedor de que tu corazón está ocupado y tú sólo eres mujer de un solo hombre; además no tengo el dinero de tu marido Juan Muñoz, que por algo es un empresario de la construcción. Ni tampoco el caché de un director de cine oscarizado como Garci. Cuanto humo habrás tenido que chupar, que vicio más feo fumar tanto. Por cierto ¿Qué hay de cierto en lo que María Jiménez te dijo que ella sabía cuantas pollas habías tenido que chupar para llegar ahí? ¿A qué se refería? ¿Cuántas? No te preocupes amor, Ana Rosa, yo no tengo dudas sobre ti ni sobre que no has pasado por el quirófano, y juntos si tu quieres podemos superar todas las insidias envidiosas que circulan sobre ti.

Tuyo atentamente,

Un admirador enamorado
Otras biografías de famosos que también te pueden gustar:

Barbara Rey Tamara Falcó